Mauricio "Batori" Pardo, el punk que entendió lo tropical y la fuerza de la multiculturalidad


Hoy, en el Museo del Rock Colombiano, despedimos a Mauricio “Batori” Pardo, un guerrero del sonido que no solo hizo música: la construyó, la defendió, la vivió y la encarnó con furia y claridad. Tenía 62 años y era —sin discusión— una de las voces más poderosas, originales e indispensables de la escena rock nacional.

Batori fue más que un músico oficial en un cartel o un nombre más en una lista: fue cerebro, nervio y músculo de Papaya Republik, banda y movimiento que inyectó vida distinta, crítica y digna al punk y al rock de Bogotá y Colombia. Fue también presencia en Perro Muerto, en Sabotaje y colaborador de innumerables proyectos que definieron el pulso de nuestra escena desde los años noventa hasta hoy. Su trabajo ayudó a darle identidad a una generación que eligió sonar rebelde, sin concesiones y profundamente auténtica.

Hoy recordamos su voz, grave y visceral, que no buscaba agradar sino encender conciencias. Recordamos ese caminar entre bares, estudios y giras, una mezcla de rigor artístico, amistad y locura creativa que pocos cuerpos musicales alcanzan. Recordamos cómo era verlo mover la energía de un público entero, sin artificios, con la honestidad cruda de quien no negociaba su esencia.


@museodelrockcolombiano Despedimos a Batori, figura clave en el rock bogotano. Guerrero de la música y las calles de la capital. Deja un legado impresionante entre quienes compartieron con él y su obra. #museodelrockcolombiano #Batori #LIVEIncentiveProgram #LIVEStory #rockcolombiano ♬ sonido original - Museo del Rock Colombiano


Hoy queremos no solo cantar sus canciones, sino celebrar su resistencia. Su legado no se mide solo en discos ni en fechas de conciertos, sino en cada guitarra prendida en fuego, en cada texto que se rehúsa a bajar la guardia, en cada generación que mira hacia atrás y ve en Batori a un maestro del pulso crítico y de la dignidad sonora.

En este homenaje, invitamos a quienes lo conocieron y a quienes lo admiraron desde lejos a compartir historias, recuerdos, anécdotas y lecciones que Mauricio dejó escritas sin palabras, talladas en música y en presencia real. Que este Museo del Rock Colombiano sea no solo un sitio de despedida, sino un altar de memoria viva donde la música de Batori siga resonando, fuerte e indomable.

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